Por: Lila Patricia Sarmiento Ortega.
Lic. en Humanidades y Lengua Castellana.
La intolerancia por parte de la Iglesia hacia lo desconocido es el tema principal de la obra. En esta, la Iglesia (la religión) juega un papel importantísimo ya que, la época en que se desarrollan los hechos es la del Virreinato en España. Donde existía la esclavitud y la Iglesia imponía su autoridad complaciéndose al descuartizar a los esclavos en el potro o asándolos vivos en espectáculos públicos por hechicerías, además de ejecutar a los enfermos mentales como energúmenos o herejes. También es la época donde se creía en posesiones sobrenaturales y ritos. Es esa época en que la Iglesia es al eje en torno al cual gira la sociedad puesto que las autoridades eclesiásticas gozan de un gran poderío.
Lo que explica dicha intolerancia, es que en las colonias hispanas, la Iglesia cumple una estricta función evangelizadora y debido a la firmeza de sus preceptos, no tolera que ninguna otra cultura amenace o contradiga su autoridad.
Otros temas que surgen en la obra son: las creencias e ideas antiguas acerca de acontecimientos anormales adjudicándolas a posesiones demoniacas y el amor que surge como consecuencia de las supuestas posesiones teniendo en cuenta la ausencia de cariño y comprensión.
Sobre el tema de la intolerancia se puede decir que Sierva María de Todos los Ángeles es víctima de esta. Nace en el seno de una familia cristiana, pero vive entre esclavos a causa de la indiferencia de sus padres. Se puede decir, entonces, que ella es una mezcla de ambas culturas. Ella aprende las costumbres africanas, celebra sus ritos, come sus platos y habla su lengua a la perfección, sin que sus padres se preocupen por ella o interfieran en su vida. Sin embargo, esto no impide que ella sea feliz e incluso "en aquel mundo opresivo en que nadie era libre, Sierva María lo era: sólo ella y sólo allí" (p. 19). En realidad, como dice su propia madre, "lo único que tiene esa criatura de blanca es el color" (p. 63). Es claro pues que el ámbito familiar en que se desarrolla la obra es una familia desunida, marcada por el rencor y la falta de amor entre sus miembros. Esto se ve reflejado en la personalidad de Sierva María, que por la desatención de sus padres se vuelve una niña solitaria, más parecida a un fantasma que a una niña de 12 años.
En la historia, Sierva María de Todos los Ángeles es mordida por un perro con rabia, y el Márquez al enterarse que su hija fue mordida por un perro rabioso, decide darle todo lo que hasta ese día le había negado, para ver si así le devolvía la salud. Sin embargo, no pudo lograrlo y opta por dejarla en manos de la Iglesia. El obispo interpreta sus convulsiones y sus alaridos en "jerga de idólatras" como "síntomas inequívocos de una posesión demoniaca" (p.76). La ignorancia es tal, que se piensa que "entre las numerosas argucias del demonio es muy frecuente adoptar la apariencia de una enfermedad inmunda para introducirse en un cuerpo inocente" (p.76).
Por lo anterior, es posible anotar que existe una estrecha relación entre el tema literario y la realidad objetiva porque en la actualidad vemos aún las creencias é ideas acerca de posesiones de demonios, se cree que la persona está poseída, recurriendo así a los exorcismos. El autor refleja aquella problemática que existía y que existe en la época actual, destacando la supremacía de la autoridad religiosa ante estos hechos.
En la novela es claro que los cristianos no son capaces de ir más allá de lo que dice la Iglesia; como ya se menciono, esto es por el carácter evangelizador de la Iglesia y la firmeza de sus preceptos, los cuales no toleran que ninguna otra cultura amenace o contradiga su autoridad. Es así como los cristianos no pueden darse cuenta que los gritos desesperados de Sierva María son consecuencia de las prácticas de los curanderos que por ejemplo, le lavaron la herida con su propia orina y se la hicieron beber. Además, pareciera que el obispo o la abadesa creyeran que lo mejor que pueden hacer por la niña es encerrarla en una celda, mantenerla en terribles condiciones y finalmente, someterla a una serie de exorcismos tan crueles como innecesarios. Cayetano Delaura se da cuenta de la injusticia que se comete con la niña y aun le insinúa al obispo que, en realidad, lo que les parece demoniaco "son las costumbres de los negros, que la niña ha aprendido por el abandono de sus padres" (p. 126), pero sus palabras son inadvertidas. Siguen viendo al demonio en una niña que simplemente no sabe comportarse en un mundo con costumbres tan opuestas a las suyas. Para la Iglesia es inaceptable que una niña blanca se comporte como negra y por lo tanto, creen que las costumbres africanas amenazan su cultura.
Por ello, La muerte prematura de Sierva María puede interpretarse como un síntoma de una larga y terca tradición plagada de fanatismo e intolerancia y, al mismo tiempo, turbada por una identidad cultural intrincada y confusa. El contraste entre esta cultura y la adaptada por Sierva María es tan agudo como significativo: ésta se manifiesta como sólida, fuerte, estable, e incluso me atrevería a añadir inocente y pura. Crecida y criada entre los negros, la muchacha ha incorporado las creencias, las maneras de ser, los rituales y los idiomas de las etnias de origen africano, cuyas señas de identidad religiosas y culturales se encarnan en un sentimiento de la vida feliz, armonioso y auténtico. En un principio, incluso le resulta posible vivirlo plenamente en el exilio del convento al que le condenan el paradigma supersticioso y temeroso de la sociedad criolla.
Del mismo modo, Abrenuncio es también es discriminado por la comunidad cristiana. Él es judío y portugués, "el médico más notable y controvertido de la ciudad" (p. 27). Los otros médicos no perdonan sus aciertos inverosímiles ni sus métodos insólitos, ni mucho menos su costumbre de predecir el día de la muerte de sus pacientes, y por este motivo es perseguido por el Santo Oficio. Además, es partidario de la eutanasia en caso enfermedades terminales y considera que sólo los buenos cristianos son capaces de cometerla. De los exorcismo, opina que entre eso y las hechicerías de los esclavos no hay mucha diferencia, "y peor aún, porque los negros no pasan de sacrificar gallos a sus dioses, mientras que el Santo Oficio, se complace descuartizando inocentes en el potro o asándolos vivos en espectáculo público" (p. 98). Por ser también objeto de la intolerancia cristiana, Abrenuncio comprende a Sierva María y se compadece de ella.
Finalmente, cuando Cayetano confiesa su amor por Sierva María, la Iglesia tampoco lo puede tolerar y menos aún, porque él es cura. Incluso en nuestros días, es muy probable que gran parte de la sociedad lo considere un exceso inmoral.
Esa intolerancia religiosa, en mi opinión, no es más que sinónimo de injusticia e ignorancia. La Iglesia creyó estar en lo correcto sin siquiera tomar en cuenta las enseñanzas referentes al amor y la fraternidad, y sólo consideraron prójimo al hombre blanco. Tal vez la Iglesia ya no tenga el poder que tuvo antes. Sin embargo a pesar de lo católica que soy sigo considerando que en la actualidad se dan aun algunos brotes de intolerancia por parte de la Iglesia, sobre todo en lo referente a los tema del amor y el derecho a una muerte digna.
Por último es necesario mencionar que el título de la novela, Del amor y otros demonios, es muy connotativo pues presenta los términos amor y demonios como iguales a través del adjetivo indefinido otros. El título presenta, el punto de vista de la Iglesia, puesto que el amor es igualado a lo demoníaco, sobre todo cuando se produce entre un sacerdote y una niña de doce años. Sin embargo también presenta un segundo punto de vista, un tanto burlesco, esto se le atañe meramente a la inventiva de autor, en el que se le da al amor un carácter demoniaco, es decir, el amor es considerado como un demonio. En cierta forma y a mi modo de ver esta última acepción del amor es correcta pues el amor como un demonio se apodera de la vida, la mente y los sentimientos del que lo vive día a día.
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